Beneficios
Los hidratos de carbono simples, como el azúcar (sacarosa) u
otros alimentos que la contienen aportan glucosa al organismo humano, un
elemento muy necesario tanto para nuestros músculos como para nuestro cerebro.
La principal función del azúcar es proporcionar la energía que
nuestro organismo necesita para el funcionamiento de los diferentes órganos,
como el cerebro y los músculos. Sólo el cerebro es responsable del 20% del
consumo de energía procedente de la glucosa, aunque también es necesaria como
fuente de energía para otros tejidos del organismo ya que todas las células del
cuerpo humano son capaces de oxidar glucosa
Por ello, nuestro organismo mantiene unas reservas permanentes
de glucógeno a las que acude cuando los diferentes sistemas o tejidos demandan
energía. Somos tan dependientes de ella que, en caso de no disponer de glucosa,
otros sustratos (proteínas y grasas) sufrirán distintos procesos para poderla
sintetizar. Si no existen estos sustratos, se produce la denominada
hipoglucemia y el organismo empieza a sufrir ciertos trastornos como debilidad,
temblores, torpeza e incluso desmayos. En personas sanas y sin ningún tipo de
problemas de salud, el consumo de azúcar es factible y recomendable.
Para que una dieta sea equilibrada y las necesidades de nuestro
organismo queden cubiertas, es necesario consumir entre un 55 y un 60% de
hidratos de carbono, entre el 30% y el 35% de grasas, y entre un 10% y un 15% de
proteínas. Un consumo de azúcar equivalente al 10% del total de energía
(kilocaloras) consumida, puede considerarse como una ingesta moderada.
Estas recomendaciones vienen avaladas por dos de los más
importantes organismos internacionales dedicados a la salud: la FAO y la OMS.
Según estas organizaciones, es necesario aumentar el aporte de hidratos de
carbono en la alimentación y sustituir paulatinamente las grasas, ya que este
desequilibrio ha sido uno de los factores que ha provocado el aumento de la
obesidad, considerada como la epidemia del siglo XXI.
El azúcar blanco es casi 100% sacarosa o sucrosa, razón por la
cual sólo aporta energía (alrededor de 4 calorías por gramo).
El azúcar crudo o azúcar moreno contiene además de sacarosa,
sales minerales (Potasio, Calcio e hierro), aunque no en cantidades destacables.
La miel de caña contiene además de sacarosa, sales minerales
(Potasio, Calcio e hierro), aunque no en cantidades destacables.
La panela contiene además de sacarosa, diversas
vitaminas (del grupo B) y minerales (Potasio, Calcio e Hierro), aunque no en
cantidades nutricionalmente apreciables. A la panela se le atribuyen los
siguientes beneficios:
Proporciona
energía y ayuda a fortalecer el sistema inmunológico de los niños, previniendo
enfermedades del sistema respiratorio, la anemia y el raquitismo.
Produce un
rápido aporte de energía tras un esfuerzo agotador.
Es un
excelente cicatrizante, produce una acción bactericida contribuyendo al
restablecimiento de los tejidos.
Ha sido un
elemento utilizado en heridas.
Excelente
hidratando la piel, usada en mascarillas o frotándose todo el cuerpo con panela
diluida durante la ducha.
Al igual que
la miel de abeja, la Panela tiene un efecto balsámico y expectorante en casos de
resfriados.
TABLA DE VALOR ENERGTICO Y ELEMENTOS BENFICOS
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Producto |
Calorías |
Elementos benéficos |
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Azúcar blanco |
386 Kcal./100 g |
Sólo es energético |
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Azúcar crudo |
383 Kcal./100g |
Potasio, Calcio e Hierro |
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Panela |
386 Kcal./100 g |
Potasio, Calcio e Hierro, Vitaminas (del grupo B) |
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Miel de caña |
275 Kcal./100g |
Potasio, Calcio e hierro |
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|
Por tanto, la elección de uno u otro tipo de azúcar para el
consumo depende del gusto personal y no tanto de las propiedades nutritivas, ya
que se han de consumir en bajas cantidades, bajo el criterio de dieta
equilibrada.- Todos estos productos son básicamente energéticos. A continuación
se detalla el beneficio nutricional de los minerales Calcio, Hierro y Potasio
para el organismo humano.
CALCIO
Definición.- El calcio es el mineral más abundante
que se encuentra en el cuerpo humano y representa entre 1,5 a 2% del peso
corporal total de un adulto. Los dientes y los huesos contienen la mayoría del
calcio que se encuentra en el cuerpo (alrededor del 99%). El calcio en estos
tejidos se concentra en forma de sales de fosfato de calcio. Los tejidos
corporales, las células nerviosas, la sangre y otros fluidos del cuerpo
contienen la cantidad restante de calcio.
Funciones.- El calcio es uno de los minerales más
importantes para el crecimiento, mantenimiento y reproducción del cuerpo humano
y es esencial en la formación y mantenimiento de dientes y huesos sanos.
Los huesos están siendo continuamente reabsorbidos y reformados
e incorporan calcio a su estructura, al igual que otros tejidos. Los dientes
incorporan calcio a su estructura de manera similar a la de los huesos. Además
de ayudar a mantener los dientes y huesos sanos, el calcio tiene otras
funciones. La coagulación de la sangre, la transmisión de impulsos nerviosos, la
contracción muscular, la relajación, los latidos normales del corazón, la
estimulación de la secreción hormonal, la activación de las reacciones de las
enzimas, así como también otras funciones requieren pequeñas cantidades de
calcio.
POTASIO
Función.- El potasio potencia la actividad del riñón
ayudando en la eliminación de toxinas. Esencial en el almacenamiento de
carbohidratos y su posterior conversión en energía. Ayuda a mantener un ritmo
cardíaco adecuado y una presión arterial normal. Es un mineral esencial para la
transmisión de todos los impulsos nerviosos.
Deficiencia.- Debilidad muscular, fatiga, mareo y
confusión. La mayoría de las dietas contienen suficiente cantidad de potasio,
aunque aquellos que consumen grandes cantidades de café, alcohol o alimentos
salados pueden alcanzar cierta deficiencia de potasio. El potasio y el sodio
están muy vinculados por participar ambos en el control y nivelación del nivel
de agua corporal.
HIERRO
El hierro es un mineral que está presente en nuestro en
organismo y a su vez, nuestro cuerpo lo necesita para funcionar correctamente.
Cuando el hierro falta en el cuerpo, uno de los órganos más afectados es el
cerebro.
Pero no sólo el cerebro es el afectado: el sistema inmunológico
y las funciones hormonales también se ven afectadas, mientras severos síntomas
de fatiga, apatía e irritabilidad comienzan a hacerse visibles.